El registro de asambleas en cuadernos
Durante los primeros meses, dos vecinos asistían a las asambleas de presupuesto participativo y tomaban nota a mano de cada intervención. No había redacción ni fotos: solo transcripciones que después se compartían en la biblioteca del barrio para quienes no podían ir. Ese hábito marcó el tono del proyecto, más cercano a un acta que a una gacetilla.